jueves, 25 de septiembre de 2008

De "HE VISTO VIVIR"*

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HE VISTO VIVIR

He visto vivir a la gente desde lejos y a veces se me ocurría pensar qué cosas habrían tenido que pasar o si habrían podido recoger lo necesario.
Digo -por ejemplo- de una pareja de jóvenes. Los encontré cuando salían de la casa de sus padres y los acompañé hasta el camino. Estuve caminando con ellos hasta que oscureció y tuve que volver. Ellos se siguieron alejando.
Eran un hombre y una mujer jóvenes. Ella llevaba un niño en brazos. Y no tenían equipaje, ni siquiera suficiente ropa; sólo una pequeña manta para cubrir esa noche al niño.

No me animé a preguntarles adónde iban. Podían no tener dónde ir.

Tanta era la luz y la fuerza de la imagen, que pensé que eran un símbolo: del amor o de la persistencia de la especie, algo así. No podía sospechar que se trataba de nosotros mismos; de los que ya no seríamos; del camino que no íbamos a recorrer.


DESNUDA CON UNA BUFANDA

Estuvimos juntos muchas noches en las calles o el sillón de su departamento, o en las camas de oscuros cuartos de pensión. Ella ahora está lejos y sólo de tanto en tanto alguien cuenta de su vida, por donde anda o las cosas que hace. No importa, no hay una historia que quisiera o pudiera recordar.

Sólo instantes, fragmentos, pedazos apenas de un tiempo perdido. Por ejemplo: una vez fui a esperarla al aeropuerto porque ella se creía embarazada. Un fragmento. Ella se acostaba con una bufanda para no enfriarse la garganta. Otro fragmento. Y así una noche se destapó y estaba desnuda debajo de la cintura; y abrió las piernas para que yo me acercara. Profundamente como todo aquellos años: la besé como nunca volví a besar. Y en silencio porque en la cama de al lado dormía otra mujer.

Fragmentos, imágenes de un cuerpo, instantes en los que el tiempo puso marcas en un mundo transitorio que estaba perdiéndonos constantemente.



PÁJAROS

A pesar que ya mi padre
no los oye
los pájaros cantan todavía
en el jardín.
Así cantaban
durante toda la infancia.
Desde el viejo puente
que él nunca más atraviesa
se escucha el mismo
murmullo del agua.



UN PATIO EN MEDIO DE LA CASA

En medio de la casa había un patio donde llovía todo el tiempo. Se llegaba desde afuera por un pasillo estrecho. Después de caminar un corredor oscuro, de pronto, se salía a la noche y se pisaba pasto mojado.

Lo conocí porque una vez tuve que dejar en ese lugar una bicicleta. La iba a poner al final del pasillo, pero tuve miedo de que la robaran. De modo que la pasé por sobre una pequeña pared adentro del patio. En ese momento no me importó que pudiera mojarse. No recuerdo nada más. No pude entender nada más.

Con el tiempo supuse que tenía sentido conservar así la humedad, en el medio de la casa. Lo asociaba con el amor. Un patio apenas del tamaño de una habitación, donde llovía todo el tiempo.
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*["He visto vivir", Universidad Nacional de Jujuy, Jujuy, 2000].

1 comentario:

M. dijo...

Se da cuenta de las personas. Ha visto vivir, dice, (a los demás), los ha observado, los observa. Los aprende.
(Una mirada hermosa...)
No recuerdo que nunca un poema me haya conmovido tanto como los suyos. (Y he leído un poco... Me he dejado conmover con varios otros... Pero no... No es lo mismo... Casi nunca... Son éstos nomás... Y debe ser la cercanía también... Un hombre que vive en la misma ciudad que yo... Un hombre que mira así y que puede ser cualquier hombre... Que me puede estar observando a mí... que voy por las calles... como Edith).